Según un estudio realizado sobre prácticas pesqueras sustentables, determinó que cuatro de los cinco países que más capturan peces en áreas costeras en el mundo, China, Japón, Perú y Chile, y reciben una nota por debajo de 5,0.

El relevamiento, que analizó a los 53 países que más pescan en el mundo ( responsables del 96% de los peces que son retirados de los océanos ), concluyó que todos tiene una gestión pesquera reprobable.

En términos generales, las notas a los países pesqueros fueron dadas en base a las prácticas de conservación de recursos, fiscalización de las actividades pesqueras y una gestión socioeconómica de las actividades de pesca, explicaron los autores del estudio en un artículo complementario de la revista Nature.

La sobrepesca tiene además efectos devastadores sobre los ecosistemas, que van más allá del impacto directo que se ejerce en las especies capturadas, pues una variación notable y repentina del número de ejemplares de una especie puede ejercer una presión intolerable en su medio ecológico.

Por ejemplo, si se eliminan la mayoría de las truchas de un río, las carpas se colocarán en una situación predominante que impedirá indefinidamente el reestablecimiento de la población de truchas.

En Brasil, según el especialista Kalikoski, el 80% de los recursos pesqueros están siendo sobre explotados. O sea, la retirada de peces es mucho mayor que la capacidad de reposición de los stocks. Siendo así, en algunos años o décadas, varios grupos de peces pueden desaperecer del mercado brasileño. Entre las grandes víctimas de la pesca en aguas nacionales está el cazón , por ejemplo.

La presión sobre el tiburón azul, capturado por la técnica de pesca conocida como espinel, es gigantesca. El investigador Jorge Kotas, de Cepsul ( Centro de Investigación y Gestión de Recursos Pesquero del Litoral Sudeste y Sur), contabilizó la retirada de 35 mil piezas de este pez de las aguas del Sur de Brasil entre 1997 y el 2005.

El estudio ya indica que adoptar de inmediato medidas puede ser positivo y eficiente, dijo un científico. El código de conducta de la ONU, por ejemplo, que hoy es de adhesión voluntaria, debería pasar a ser obligatoria. Otra cosa, además de aumentar la fiscalización, es hacer que el pescador artesanal participe más sobre las decisiones sobre la pesca.

via: folha





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