Archive for the ‘Hoy hablamos de’ Category
Ayer 15 de Septiembre, la NASA ha emitido un comunicado por el cual anuncia que la próxima misión a Marte será a finales del 2013 .
La NASA ha seleccionado un robót que partirá hacia a Marte para proporcionar información sobre la atmosfera del Planeta Rojo, el historial climático y el potencial de habitabilidad con un gran detalle. Este robot cuyo nombre es MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN) costará 485 millones de dolares.
Esta misión proporcionará las primeras mediciones directas para abordar los principales cuestiones científicas acerca de la evolución de Marte.
Marte tuvo hace muchos años una atmósfera densa que permitía la presencia de agua líquida en la superficie. Como parte de un dramático cambio climático, la mayor parte de la atmósfera de Marte se perdió. Maven hará mediciones sobre la actual atmósfera que arrojen pistas sobre la historia del planeta.
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Al ensamblarse la demanda internacional de materias primas con una mayor conciencia ambiental, han nacido esquemas productivos más responsables: ambientalmente más apropiados, socialmente más benéficos y económicamente más viables.
Existen diversos mecanismos que permiten promover un manejo responsable de los bosques nativos e implantados. Uno de ellos es la certificación forestal.
El manejo forestal responsable se traduce según normas que detallan los requerimientos ambientales, sociales y económicos que una operación forestal debe tener en cuenta a la hora de llevarse a cabo. Para que el sistema resulte apropiado a las diferentes realidades nacionales, el FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Administración Forestal) exige que estas normas sean desarrolladas y respetadas por organizaciones o individuos partícipes del manejo forestal de cada país.
Para ello se tiene en cuenta que:
1. el consumidor conozca que el producto fue obtenido y elaborado mediante procedimientos cuidadosos del medio ambiente.
2. el recurso sea sostenible.
La certificación, entonces, ofrece garantías de que un producto o servicio está cumpliendo con ciertos requerimientos ambientales en la gestión forestal sostenible (GFS), esto es, emplear bosques y tierras forestales de tal forma que se mantengan su biodiversidad, capacidad de regeneración, vitalidad y potencial para satisfacer las funciones ecológicas, económicas y sociales que le son propias.
En estos días, son cada vez más quienes buscan productos que provengan de bosques cuidados. Esta demanda de los consumidores originó el etiquetado de productos forestales. La protección de los bosques puede empezar, como se ve, bien lejos de los bosques: comprando productos que respeten estas normas.
Más información en FSC España.
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Segun un reciente estudio de investigadores de
la Wayne State University aerca de los efectos de las señales de 884 MHz de los teléfonos móviles GSM (uno de los sistemas de telefonía móviles, el usado en Europa particularmente) al parecer hay indicios de que los móvilesafectan el buen sueño. Y no es, nesesariamente, porque se pongan a sonar los politonos en medio de la noche (como bromeaban en Neatorama).
Dicho estudio consistía en tres horas de exposición a la señal común de los teléfonos móviles mientras se analizaban electroencefalogramas de las diferentes fases del sueño. En los individuos que eran expuestos a la señales (según se ve en una foto del estudio, a menos de un metro) se puede ver posteriormente anomalías en ciertas componentes del descanso, en especial en las relacionadas con la recuperación del cansancio diario. Varias de esas personas posteriormente padecían también de dolores de cabeza.
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En el invierno de 1941-42 las tropas nazis habían cercado Leningrado. Los accesos a la ciudad estaban cortados y la comida no llegaba. En el interior del Instituto Vavilov, uno de los bancos de semillas más antiguos del mundo, varios científicos se encargaban de proteger las toneladas de grano almacenadas en los edificios del centro. Entretanto, en el exterior, los rusos morían de hambre. No fueron los únicos sacrificados por salvaguardar el tesoro genético custodiado en el Vavilov. Dos científicos, A.G. Stchukin y D.S. Ivanov, murieron de inanición rodeados de miles de paquetes de semillas.
Nikolai Vavilov se había pasado media vida recolectando semillas salvajes y cultivadas en todo el mundo. En la década de 1930 la colección de su instituto ya contaba con más de 250.000 muestras y era la más grande del mundo. Vavilov pretendía emplear esta variedad genética para crear cultivos híbridos que pudiesen crecer en cualquier lugar de la Unión Soviética. Sus semillas serían la base de la expansión del imperio. A las puertas de Leningrado, los botánicos de otro imperio rumiaban ideas similares. Las semillas de Vavilov servirían para alimentar a los habitantes del Reich de Hitler, que pretendía abarcar el mundo. Finalmente, los rusos lograron burlar el cerco alemán y pusieron a salvo gran parte de la colección del Instituto Vavilov en un refugio, en los Urales.
La victoria soviética en esta parte de la guerra de las semillas fue sólo parcial. Durante la invasión de Rusia, los botánicos alemanes siguieron de cerca a las divisiones acorazadas. Dirigidos por Heinz Brücher –el botánico de Hitler– se hicieron con el control de cerca de 200 centros de investigación, en los que también había importantes colecciones de semillas. Desde allí, las llevaron al castillo austríaco de Lannach, cerca de Graz. En ese remoto enclave, las SS tenían su Instituto de las Plantas y allí pretendían desarrollar un plan de hibridación para crear semillas que se pudiesen cultivar incluso en el Ártico.
El plan de Brücher nunca llegó a materializarse. A principios de 1945 el ejército de Stalin se había revuelto y avanzaba como una apisonadora sobre una Wehrmacht que se desmoronaba. El botánico recibió la orden de deshacerse de las semillas, pero nunca la ejecutó. Las peripecias del tesoro expoliado fueron numerosas, pero nunca se supo con exactitud cuál fue su destino final. El secreto se lo llevó a la tumba Brücher el 17 de diciembre de 1991. Ese día, cuando estaba en su finca de Mendoza (Argentina), donde se había refugiado tras la guerra, un disparo acabó con su vida. Nunca se aclaró quién le asesinó, pero desde la KGB al Mossad, las organizaciones que tenían motivos para hacerlo no faltaban.
Semillas y el 11-S
Cuando Estados Unidos invadió Iraq en 2003 las imágenes del saqueo del museo arqueológico nacional recorrieron el mundo. Multitud de vestigios de una de las cunas de la humanidad se perdieron para siempre y el escándalo fue considerable. Sin embargo, otro desastre para el patrimonio del país recibió menos publicidad. El banco nacional de semillas, situado en la ciudad de Abu Ghraib, también fue destruido durante la guerra. Allí se guardaban semillas que se habían comenzado a cultivar 10.000 años antes, cuando los habitantes de Mesopotamia se convirtieron en pioneros de la agricultura. Por suerte, algunos años antes, botánicos iraquíes tomaron muestras de las 200 variedades de semillas más valiosas del país y las enviaron a un banco internacional, en la ciudad siria de Alepo. Allí se conservan hasta que puedan volver a servir para mejorar los cultivos de un pueblo que ha seleccionado semillas durante milenios.
En la otra gran intervención estadounidense tras el 11-S, la de Afganistán, la diversidad genética de los cultivos del país tampoco salió indemne. El banco nacional afgano, que contenía raras variedades de almendras, nueces y un gran número de frutas, muchas de ellas originarias de la antigua Bactria, fue destruido durante la operación para expulsar a los Talibán del poder, en 2001.
Como en el caso iraquí, científicos del país habían sido previsores. Pusieron a salvo parte de la colección nacional de semillas en el sótano de sendas casas de Ghazni y Jalalabad. Sin embargo, los afganos tuvieron peor suerte. Cuando la operación Libertad Duradera finalizó, los botánicos regresaron al escondrijo para recuperar el tesoro. Estupefactos, descubrieron que los saqueadores habían desparramado las semillas por el suelo. “Por lo que parece, buscaban los tarros”, explicó en una entrevista a The New Yorker el director ejecutivo del Global Crop Diversity Trust, la organización que financia el banco de semillas mundial que se ha construido en las islas noruegas de Svalbard. “Aquellas semillas esparcidas al azar representaban docenas, quizá cientos, de variedades únicas, el patrimonio agrícola de Afganistán”, afirmó.
El próximo 26 de febrero se inaugurará el semillero global de Svalbard, una iniciativa que pretende evitar desastres como los de Afganistán o Iraq. Tallado en una cámara acorazada subterránea, en una remota isla dentro del Círculo Polar Ártico, se ha construido como un último refugio para la diversidad genética de los cultivos del mundo. Las instalaciones tienen capacidad para 4,5 millones de muestras de cultivos, aunque se cree que sólo existen 1,5 millones en todo el mundo.
A lo largo de este mes, han llegado colecciones de semillas duplicadas desde los principales bancos del mundo. Esta misma semana 7.000 muestras únicas de 36 países africanos fueron enviadas a la que algunos llaman ya “la cripta del fin del mundo”. El sobrenombre tiene que ver con el objetivo con el que se construyó. Si un desastre amenazase la viabilidad de los cultivos, las semillas de Svalbard permitirían poner de nuevo en marcha el sistema agrario y asegurarían la seguridad alimentaria mundial.
España estuvo entre los países pioneros en conservación de semillas. El primer banco del país comenzó a funcionar en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en 1966. Hacia 1960 sólo había en todo el mundo tres bancos. Dos de ellos en las primeras potencias que comprendieron la importancia de la diversidad genética de sus cultivos: el Vavilov de San Petersburgo, en Rusia, y el de Gatersleben, en Alemania. El tercero se encontraba en Fort Collins, EEUU. Es probable que el de la UPM estuviese entre los 10 primeros en crearse del mundo y es el primer banco del planeta en dedicarse a plantas silvestres. Aunque a primera vista parezca más práctico preservar las semillas que servirán para asegurar la alimentación en el futuro, la importancia de las semillas silvestres no es menor. “Se creó como banco de especies silvestres porque no había más en el mundo y se vio que era necesario cubrir también estas especies”, explica David Draper, conservador de la colección del banco de semillas de la UPM. La aplicación de un banco de este tipo es clara. “Imagine unas plantas que existen en el monte y están adaptadas a un suelo muy salino. Cuando una empresa que se dedica a comercializar semillas quiere introducir esa capacidad tiene que obtener esos genes a partir de variedades silvestres, porque es donde se manifiestan”, explica Draper.
Con la aparición de los cultivos transgénicos, la importancia de bancos de semillas como el de la UPM es aún mayor. “La diversidad conservada aquí es la que hace de fuente para la creación de organismos genéticamente modificados”, concluye Draper.
Precisamente, el desarrollo biotecnológico facilitado por los bancos que comenzaron durante los años del enfrentamiento entre soviéticos y nazis está provocando un nuevo enfrentamiento en torno a las semillas.
Los cultivos híbridos creados por empresas occidentales lograron producir cosechas mayores que las obtenidas con la agricultura tradicional. Durante años, se pensó que la tecnología podría acabar con el hambre en el mundo y se introdujeron nuevas semillas en los países en vías de desarrollo. Con el cambio, se acabó también con el sistema tradicional de agricultura. “El cultivo de híbridos se extendió en algunas zonas durante muchos años bajo el amparo de políticas altamente proteccionistas y con la complicidad interesada de las empresas productoras de semillas y fertilizantes”, afirman desde la ONG Intermon Oxfam. Esto hizo, en opinión de expertos como el genetista Jack Harlan, que las variedades tradicionales, cultivadas durante siglos por los agricultores, se extinguiesen. Cuando el apoyo del estado desaparece, el coste de las semillas y los fertilizantes no justifica su uso en cultivos de subsistencia (habituales en países del Sur), pero no hay retorno. Las variedades tradicionales ya no están disponibles, y si lo están, el suelo no tiene la riqueza necesaria para que crezcan bien.
Patentar semillas
Otro de los puntos calientes del nuevo enfrentamiento son las patentes de semillas. Las empresas de los países industrializados justifican esta medida como medida para fomentar el desarrollo de nuevas semillas. Al hacer ilegal guardar semillas patentadas, la industria puede justificar mayores inversiones en investigación. Sin embargo, este punto de vista no se ve igual en los países en desarrollo. Las empresas biotecnológicas toman los genes necesarios para crear sus productivos cultivos en los países menos desarrollados, donde se encuentra la mayor diversidad genética. Después, crearon las semillas, las patentaron y se las vendieron a los países del Sur.
Aproximadamente, el 66% de la producción agraria mundial tiene su origen en cultivos originarios de Latinoamérica y Oriente Medio. De América del Norte y Europa sólo proviene un 5%. La guerra entre Norte y Sur por el uso de los genes comenzó en la década de 1980 y aún está lejos de resolverse.
Frente a las organizaciones y países que piden la limitación de las patentes, las empresas biotecnológicas aseguran que su objetivo es acabar con el hambre, proteger el medio ambiente y curar enfermedades. En 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los científicos alemanes que recorrieron la URSS en busca de las semillas de Vavilov afirmaron que lo único que estaban haciendo era proteger el patrimonio de toda la humanidad.
Vía: Publico.es
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Los alimentos transgénicos son todos aquellos que contienen ingredientes o que fueron producidos a partir de un Organismo modificado genéticamente. Provienen en su mayor parte de plantas transgénicas como el maíz o la soja.
Los alimentos transgénicos no siempre contienen las proteínas codificadas por los genes transferidos, porque muchas de ellas se expresan en partes de las plantas distintas a los órganos de cosecha.
Principales empresas y países productores de alimentos transgénicos
La Empresa Multinacional Monsanto tiene el 80% del mercado de las plantas transgénicas, seguida por Aventis con el 7%, Syngenta (antes Novartis) con el 5%, BASF con el 5% y DuPont con el 3%. Estas empresas también producen el 60% de los plaguicidas y el 23% de las semillas comerciales.
Casi dos tercios de los cultivos transgénicos que se producen en el mundo se encuentran en los Estados Unidos (59%). Aunque la superficie plantada de cultivos transgénicos en este país sigue creciendo, su proporción de la superficie mundial ha disminuido rápidamente, al haber incrementado Argentina (20%), Brasil (6%), Canadá (6%), China (5%), Paraguay (2%), y Sudáfrica (1%) sus plantaciones. Así, los transgénicos se cultivan en 7 países industrializados (Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Alemania,Rumania y Bulgaria) y en 11 países en desarrollo (Argentina, China, Sudáfrica, México, Indonesia, Brasil, India, Paraguay, Uruguay, Colombia, Honduras y Filipinas).
Controversia Mundial
Científicos de las industrias agroquímicas
Los científicos e Ingenieros garantizan a los organismos estatales de salud pública, que los productos transgénicos antes de salir al mercado para que se logren sin alterar las cualidades beneficiosas del producto, conseguir que por ejemplo, su contenido nutricional sea de mejor calidad, que se reduzca el riesgo de alergias a determinados alimentos, mejorar su metabolismo, etcétera.
Opositores
En varios países del mundo, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo, han surgido grupos manifestantes, formados principalmente por ecologistas, algunos científicos y políticos, que se oponen a este tipo de alimentos y exigen la etiquetaje de estos, por sus preocupaciones sobre seguridad alimenticia, impactos ambientales, creencias religiosas, cambios culturales y dependencias económicas. Llaman a evitar este tipo de alimentos, cuya producción involucraría, en su opinión, daños ambientales y sociales. Principalmente se basan en supuestas amenazas para la salud como la resistencia a los antibióticos, ya que muchas plantas transgénicas contienen un gen de resistencia a los antibióticos. Este gen se utiliza únicamente como una marca de la secuencia genética introducida, que permite verificar qué porcentaje de la manipulación genética ha funcionado y cuanto ha fallado.
También se basan en eventuales nuevas alergias, ya que la mayoría de los alimentos transgénicos, contienen genes de virus, bacterias, mariposas e incluso escorpiones. Estos elementos extraños en la dieta de una persona podrían aumentar los riesgos de presentar nuevas alergias, principalmente en los niños y bebes. Sin embargo, tras más de 20 años en el mercado, los transgénicos no han causado ni una sola muerte ni han provocado una sola alergia en humanos, por lo que queda en evidencia que los ataques a los trangénicos por parte de estos grupos carecen de base científica y tienen enteramente una finalidad política.
Advierten también amenazas al medio ambiente, ya que los expertos en genética al no garantizar sobre los efectos ambientales, no podrían prever las consecuencias a largo plazo de la introducción de nuevos genes en el medio ambiente, y habrían riegos intensificados como la contaminación biológica (es decir, la transformación de los cultivos convencionales (no transgénicos) en transgénicos mediante la polinización cruzada, la aparición de supermalezas por la presencia de genes que les otorgan ventajas comparativas, la amenaza a los centros de biodiversidad agrícola mediante el traspaso de genes, la creación de nuevos virus que podrían generar o intensificar enfermedades en las plantas y los posibles en los ecosistemas y otras especies 3.
Los más usados son la soja y el maíz:
Soja: Harina, aceite, lecitina, mono y digliceridos, ácidos grasos, etc.
Maíz: Harina, almidón, aceite, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, caramelo, sorbitol, etc.
Fuente: Wikipedia
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Se llama energía nuclear a aquella que se obtiene al aprovechar las reacciones nucleares espontáneas o provocadas por el hombre. Estas reacciones aparecen en algunos isótopos de ciertos elementos químicos, siendo el más conocido de este tipo de energía el 235U, con el que, a partir de su fisión, funcionan los reactores nucleares con los que funcionan las centrales nucleares. Sin embargo muchos otros pueden ser utilizados para producir esta energía aprovechando las distintas reacciones nucleares.
La energía desprendida en esos procesos nucleares suele aparecer en forma de partículas en movimiento. Esas partículas, al frenarse en la materia que las rodea, producen calor que posteriormente se aprovecha convirtiéndolo directamente en movimiento (como por ejemplo en los motores que propulsan los buques nucleares) mediante unas turbinas, o bien en electricidad que puede transportarse a largas distancias del lugar donde se produce.
Los dos sistemas con los que puede obtenerse energía nuclear de forma masiva son la fisión y la fusión. La energía que se obtiene puede usarse de forma descontrolada, dando lugar al armamento nuclear, o controlada en reactores nucleares en los que se produce electricidad o movimiento. Tanto la forma de los materiales usados, como el diseño necesario, son completamente diferentes en uno y en otro caso.
Otro sistema, empleado principalmente en sistemas que requieren poco consumo eléctrico, a modo de pilas de enorme duración, son los RTG, en los que se aprovechan los distintos modos de desintegración para generar electricidad en sistemas de termopares a partir del calor que genera la radiactividad.
La principal característica de este tipo de energía es su alta densidad, es decir, la gran cantidad de energía que puede producirse a partir de cada Kg de material utilizado en comparación con cualquier otro tipo de energía conocida por el hombre.
Información: Wikipedia
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Un huerto o huerta es un cultivo de regadío, muy frecuente en las vegas de los ríos por ser un tipo de agricultura que requiere abundante agua.
Los principales cultivos de las huertas suelen ser las hortalizas, verduras, legumbres y, a veces, árboles frutales.
a práctica de mantener pequeños huertos urbanos se está extendiendo entre las familias de escasos recursos, generalmente habitantes de zonas urbano marginales.
Muchas veces la finalidad de estos huertos, propiciados por entidades gubernamentales y ONGs, no es la de suplir una cantidad importante de alimento sino que más bien la de promover una diversificación de los hábitos alimentares.
En el huerto orgánico frecuentemente se aplican técnicas orgánicas, evitando el uso de herbicidas e insecticidas (biocidas), recreando un ecosistema que se sostiene con la diversidad de los cultivos, la rotación de los mismos y el aporte de abonos orgánicos.
La agricultura urbana brinda un marco en el cual la familia, vecinos, o grupos afines pueden aprender a observar y facilitar los procesos naturales (siembra, crecimiento, cuidados, floración-reproducción, cosecha, conservación, elaboración de alimentos, resiembra…). Además de tener propósitos productivos, tiene un contenido educativo y reconstructivo, ayuda a fortalecer la integración y el trabajo en equipo y recuperar la autoestima, como así también promover hábitos nutricionales saludables. Se tiende a lograr un sistema de producción contínua en el que se aporta trabajo y conocimiento todo el año y se obienen hortalizas frescas, frutas y hierbas aromáticas para la ingesta diaria.
Información extraída de: Wikipedia España
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Hoy toca hablar de la organización PETA, una macro ONG dedicada al bienestar de los animales…
People for the Ethical Treatment of Animals o Personas por la Ética en el Trato a los Animales (PETA) es una conocida organización de defensa de los derechos de los animales, específicamente neobienestarista. Fundada en 1980, tiene su sede en Norfolk (Virginia), 850.000 socios y más de 100 trabajadores en todo el mundo. Fuera de los Estados Unidos, tiene sucursales en el Reino Unido, la India, Alemania, Asia y los Países Bajos. Ingrid Newkirk es la presidenta internacional de PETA.
La filosofía de PETA es que los “animales no son para comerlos, para vestirnos con su piel, para experimentar con ellos o para servirnos de entretenimiento”. [5] En apoyo de esa posición, la organización se centra principalmente en cuatro puntos: la cría intensiva de animales de granja, la vivisección o los experimentos con animales, la cría de animales para obtener su piel y los animales utilizados en espectáculos, así como la pesca, el exterminio de animales considerados una plaga, los maltratos a los perros y las peleas de gallos. La organización trabaja en la enseñanza pública, lleva a cabo investigaciones clandestinas y ejerce de grupo de presión ante el gobierno. También acepta animales, incluidos los perros y gatos callejeros, y los que entrega a PETA sus propietarios, buscando alojamiento para algunos.
La organización ha sido criticada por su apoyo a la acción directa llevada a cabo por activistas en nombre del Frente de Liberación Animal y por las acciones de algunos de sus trabajadores en relación con el tratamiento de los animales.
Información de: Wikipedia
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Hoy finaliza la Semana Vegetal, una experiencia muy positiva y enriquecedora para todas
aquellas personas que no conocian el vegetarianismo y el veganismo.
Y no podemos acabar sin mencionar una de sus bases: el especismo, algo por lo que luchamos desde nuestra alimentación hasta la ayuda en asociaciones animalistas.
Especismo: es la discriminación moral de los individuos por pertenecer a otra especie. Es un tipo de prejuicio muy similar al sexismo y al racismo e igualmente injusto. El termino aparece escrito por primera vez en inglés (”speciesism”) en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder, posteriormente es popularizado por distintos pensadores anglosajones que denuncian la explotación que sufren los animales no humanos.
¿Por qué es injusto el especismo?
La mayoría consideramos que tener un color de piel u otro, nacer hombre o mujer o cualquier diferencia en nuestro aspecto no debe influir a la hora de respetar la vida, la libertad o la integridad física de l@s demás. Consideramos nuestra vida como importante y deseamos vivirla en libertad y sin sufrimiento independientemente de qué aspecto tengamos. También sabemos que ser más o menos inteligente para algunas cosas que l@s demás no nos hace más o menos merecedores de respeto. No hay razón alguna para explotarnos aunque algun@s seamos muy torpes en el cálculo matemático o incapaces de escribir una partitura musical. Lo realmente importante es nuestro interés en vivir y no ser dañados. De la misma manera debemos concluir que la especie a la que pertenecemos no nos dice nada de nuestros intereses básicos para ser respetados
En general, todos los animales, humanos y no humanos, compartimos la capacidad para sentir. Queremos evitar la muerte y no deseamos que nos dañen o nos encierren. Esto es lo realmente relevante a la hora de respetar a l@s demás. Quizá no nos identifiquemos con la vida de una vaca o una gallina, pero para ellas su vida es importante en el mismo sentido básico que lo es para nosotr@s la nuestra. ¿Qué razón habría para no respetarlas?
Un prejuicio muy arraigado
Sin embargo, pese a que este razonamiento parece muy sencillo, en la práctica a las personas nos cuesta mucho cambiar nuestra vida y superar el especismo (o el sexismo, o el racismo, o la homofobia…). El problema es que la presión de la sociedad y de la educación que hemos recibido es enorme. La idea de que debemos respetar la vida de los animales en el mismo sentido que respetamos a l@s human@s es muy nueva y pasará mucho tiempo y habrá que trabajar mucho hasta que se popularice.
Los hábitos mentales que heredamos de la cultura son difícilmente superables, ya que llevan siglos repitiéndose y haciéndose cada vez más sutiles.
Los adelantos que se han hecho en contra del sexismo o el racismo nos ayudan a comprender cómo trabajan los prejuicios sociales y hasta que punto están latentes en todas las facetas de la sociedad. Así sabemos que el propio lenguaje, entre otros muchos ámbitos, ya delata por ejemplo una estructura social discriminatoria con la mujer. En el caso del especismo sucede exactamente lo mismo.
Especismo en el lenguaje
Durante este texto se ha procurado usar el termino “animales humanos” en vez de hablar simplemente de human@s. La razón de ello es intentar hacer ver que el propio vehículo de comunicación que es nuestro lenguaje ya establece extrañas diferencias entre los individuos de la especie Homo Sapiens Sapiens y los de otras especies. Evitamos referirnos a nosotros como animales. Sin embargo, somos animales y lo somos en el mismo sentido que un atún o un cerdo es un animal. Pero nos suena raro que nos lo digan (de hecho se considera un insulto, como en “eres un animal””).
Esa diferencia delata que nos consideramos otra cosa distinta a animales. Nos vemos como seres especiales, nos creemos espíritu, alma, mente, pero no animales. Los animales por su parte son materia, suciedad, agresividad, y nosotros no somos eso, ¿o sí? Pese a todo, venimos y vamos al mismo lugar que los demás animales. Y en lo esencial somos iguales a ellos: nuestros cuerpos están construidos de la misma materia, percibimos el mundo buscando vivir nuestras vidas placidamente y, si nos dañan, sufrimos. Esto es posible porque tenemos un sistema nervioso que nos permite sentir.
Esta claro que la superación del especismo no se consigue sólo con estos análisis semióticos, pero nos sirven como ejemplo para comprender cómo nos pensamos, cómo pensamos a l@s demás y en qué medida nos educan de una manera especista.
En definitiva lo esencial es que reconozcamos que, frente a lo importante, tod@s los animales somos iguales.
Información gracias a: Vegetarianismo.net
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Toca “Hoy hablamos de”, y aprovechando la primera Semana Vegetal en arblog!, el tema escogido es el veganismo. Con este tema, acercamos la definición y modo de vida de las personas que no consumen nada de origen animal. Recurriendo a la wikipedia, hoy hablamos de veganismo:
El veganismo es un estilo de vida que se abstiene por completo del uso o consumo de productos de origen animal. En la práctica, esto se traduce en una dieta vegetariana estricta, sin ningún tipo de carnes (incluyendo pollo y pescado) ni alimentos derivados de animales, como leche, huevos e incluso miel o gelatina.
Los veganos renuncian además a vestirse con tejidos de origen animal, como la lana, el cuero, productos de peletería, seda… Tampoco usan cosméticos y medicamentos que hayan precisado de experimentación animal para su elaboración, ni asisten a espectáculos en los que se usen animales: corridas de toros, circos con animales, zoológicos, etc.
La actitud de los veganos suele derivarse de un posicionamiento moral que rechaza el especismo y la explotación animal y está a favor de los derechos animales. Otras razones para volverse vegano son las preocupaciones medioambientales, de salud o motivos religiosos.
En contra de la percepción popular de que veganos y vegetarianos no ingieren la suficiente cantidad de proteínas, la mayoría de expertos (Asociación Dietética Americana,…) consideran que el aporte proteico de estas dietas puede cubrir ampliamente las necesidades de una persona, siempre y cuando se escojan bien las fuentes [cita requerida]. Entre otras, la soja y la quinoa constituyen fuentes de proteínas de muy alto valor nutritivo. Por otra parte, la combinación de alimentos de origen vegetal como legumbres y arroz, soja y trigo, etc., resulta en la formación de aminoácidos fácilmente absorbibles por el cuerpo humano, como los de la carne y sus derivados.
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