
El área del Amazonas, pulmón del Planeta, está siendo monitoreada constantemente principalmente por Brasil, país en el cual se encuentran las extensiones más importantes de selva y bosque, pero también intervienen organismos internacionales e instituciones mundiales relacionadas con el Medio Ambiente y la Ecología.
Las buenas noticias que viene de Brasil es que comparativamente con el mismo período de una año anterior la deforestación de esta zona fundamental para el equilibrio climático del Planeta se ha reducido en un 70,2% según lo que fuera constatado por las imágenes de satélite del estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), que aclaró que las cifras son relativas debido a que en el período hay una gran nubosidad sobre la Amazonia que dificulta los cálculos.
Entre los meses de noviembre de 2007 y enero de 2008, la deforestación llegó a 2.527 kilómetros cuadrados, y entre los meses de noviembre de 2008 y enero de 2009, la misma se redujo a 754 kilómetros cuadrados de cobertura vegetal.
Minc, Ministro de Medio Ambiente de Brasil, atribuyó la caída a las operaciones de fiscalización realizadas por el Gobierno a partir de enero del año pasado, cuando se constató que la destrucción de la Amazonia venía aumentando.
Tales operaciones incluyeron la movilización de unos 1.000 policías y fiscales ambientales, el cierre de madereras clandestinas y restricciones al crédito a hacendados que no demostrasen su compromiso con la preservación.
El ministro también citó los acuerdos que el Gobierno firmó con sectores productivos para impulsar un desarrollo sustentable y el aumento de los operativos de represión a los crímenes ambientales.
Si bien esta buena noticia, salvando la posibilidad del error que puede tener la medición del satélite por la nubosidad siempre existente en la zona, estimula a seguir buscando que se revierta definitivamente la tendencia negativa, no hay que olvidar que los números que se venían dando en esta zona eran desastrosos como lo demuestra que entre agosto de 2007 y julio de 2008 se perdieron cerca de 11.968 kilómetros cuadrados de vegetación irrecuperable, un área equivalente a la mitad de un país como El Salvador.
via: INPE
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